Guía · Agricultura

Reducir el consumo de diésel en la agricultura: lo que realmente ayuda

En la mayoría de las explotaciones, el diésel figura entre las tres mayores partidas de costes – y, a diferencia del arrendamiento o los salarios, se puede influir activamente en él. Las palancas más importantes de un vistazo, desde el gesto que no cuesta nada hasta el equipamiento técnico retrofit.

1. Presión de neumáticos y lastrado: el clásico infravalorado

Pocos factores se desaprovechan tan a menudo en el campo como la presión de los neumáticos. En la parcela rige: presión lo más baja posible para una gran superficie de contacto y poco patinamiento; en carretera, lo contrario. Quien entra al campo con presión de carretera pierde rápidamente un 5–10 % de combustible por patinamiento y compactación del suelo – por eso, con una alta utilización, un sistema de regulación de la presión de los neumáticos suele amortizarse en pocos años. Lo mismo vale para el lastrado: los pesos innecesarios cuestan en cada desplazamiento, y un lastre insuficiente aumenta el patinamiento en los trabajos de tracción pesada.

2. Régimen del motor y forma de conducir: «menos gas, marcha más larga»

Los motores de tractor modernos alcanzan su óptimo de consumo normalmente muy por debajo del régimen nominal. En los trabajos que no exigen el régimen pleno de la toma de fuerza rige la vieja regla «quitar gas y elegir una marcha más larga»: eso reduce el consumo, según el trabajo, en un 5–15 %, sin que se resienta el rendimiento por superficie. Las transmisiones continuas con gestión motor-transmisión le quitan esa decisión al conductor – las máquinas más antiguas se la exigen. Los tiempos de ralentí también suman: un tractor al ralentí consume varios litros por hora sin realizar tarea alguna.

3. Métodos de trabajo y laboreo del suelo

El laboreo del suelo es la labor más intensiva en diésel del cultivo agrícola. Quien puede pasar del arado a la siembra sobre rastrojo (mulching) o a la siembra directa ahorra, según el método y la ubicación, un 20–50 % del combustible de la implantación del cultivo – aunque se trata de una decisión de sistema agronómica, no de una mera medida de ahorro de combustible. Palancas menores con efecto inmediato: optimizar anchuras de trabajo y logística de parcelas, evitar solapamientos con guiado GPS (típicamente un 3–5 % menos de superficie recorrida de más) y agrupar los transportes.

4. Mantenimiento y estado de la máquina

Rejas desafiladas, filtros de aire obstruidos o aperos mal ajustados aumentan la demanda de tracción y con ello el consumo hasta un 10 %, sin que se note en el día a día. Precisamente antes de las campañas intensivas (siembra, cosecha), la revisión de piezas de desgaste, filtros y ajustes compensa por partida doble: menos diésel y menos averías imprevistas en plena campaña.

5. Optimización del combustible mediante sistema retrofit

Como complemento a la conducción y los ajustes existen soluciones técnicas retrofit que actúan sobre la propia combustión. El sistema Fuel Eco Tech (FET) se integra en la línea de combustible – después del filtro, antes de la inyección – y mejora la preparación de la mezcla sin intervenir en la gestión electrónica del motor. Para la maquinaria agrícola esto es relevante porque el efecto se produce en cada hora de servicio, con independencia del conductor, la meteorología y la labor.

Valor concreto de la práctica: en una prueba de campo documentada en un Unimog se midió en servicio invernal una reducción de alrededor del 10,9 % por hora de servicio frente al periodo de referencia. En la prueba de laboratorio estandarizada (diésel), los ahorros se situaron de media en hasta el 6 % (ciclo WLTC) y hasta el 15 % en recorridos a velocidad constante. Encontrarás informes de prueba y más ejemplos prácticos – también de maquinaria agrícola – en Noticias y prueba de laboratorio y en las evidencias documentadas.

Para situarlo: el ahorro real depende del perfil de carga. Las labores largas y uniformes (transporte, siega, laboreo) se benefician más que los usos cortos con frecuentes cambios de carga. Los datos sobre presión de neumáticos, régimen y métodos son valores de experiencia habituales del sector procedentes del asesoramiento en maquinaria agrícola.

Conclusión: primero ajustar, después equipar – y medir ambas cosas

El orden marca la diferencia: la presión de los neumáticos, el lastrado y el régimen no cuestan nada y deberían agotarse primero. Después merece la pena mirar las medidas técnicas como la optimización del combustible, cuyo efecto se produce en cada hora de servicio con independencia del conductor. Y: sin medición no hay conclusión – quien documenta el consumo por hectárea o por hora de servicio ve negro sobre blanco qué medida resulta rentable en su propia explotación.

Calcúlalo para tu explotación: La calculadora de amortización también permite el cálculo por horas de servicio (l/h) – ideal para tractores y máquinas autopropulsadas. O plantea tus preguntas directamente a través del formulario de consulta.