Guía · Maquinaria de construcción

Reducir los costes de diésel en la obra: las mayores palancas en maquinaria de construcción

En la maquinaria de construcción el consumo no se paga por kilómetro, sino por hora de servicio – y a lo largo de miles de horas de servicio al año, cada litro ahorrado se convierte en una magnitud relevante. Los mayores despilfarradores no suelen ser las máquinas en sí, sino los procesos.

1. Tiempos de ralentí – el devorador silencioso de costes

Los análisis de datos telemáticos de máquinas lo muestran una y otra vez: en muchas obras, las máquinas pasan el 20–40 % de sus horas de servicio al ralentí – esperando camiones, en las pausas, durante los desplazamientos. Eso cuesta por partida triple: diésel (varios litros por hora), horas de servicio en el contador (valor de reventa, intervalos de mantenimiento) y, en las máquinas más nuevas, ciclos de regeneración innecesarios del filtro de partículas. Resultan eficaces los sistemas de apagado automático del motor (auto-idle-stop), instrucciones claras a los operadores y una secuenciación que reduzca los tiempos de espera. Aquí está, en la mayoría de las obras, la mayor palanca individual.

2. Planificación de trabajos y tamaño correcto de la máquina

Una excavadora de 30 toneladas para una tarea que resuelve una de 20 quema diésel innecesariamente en cada hora de servicio; una máquina demasiado pequeña, en cambio, necesita más tiempo. Igual de caro: movimientos de tierras mal planificados con largos recorridos de acarreo o doble manipulación. Quien adapta el tamaño de la máquina, el implemento y la logística a la tarea ahorra sin una sola intervención técnica – los valores de experiencia de la optimización de procesos constructivos se sitúan, según la situación de partida, en el 5–15 % del combustible empleado por partida de obra.

3. Formación de operadores y modos Eco

Las excavadoras y cargadoras modernas disponen de modos de potencia o Eco – pero ni mucho menos siempre se utilizan. Para la mayoría de los trabajos basta el modo Eco sin pérdida apreciable de rendimiento; el modo de plena potencia solo corresponde a los picos de carga. Junto con una técnica de trabajo bien entrenada (profundidad de excavación, ángulo de giro, recorridos), un ahorro del 5–10 % es realista – análogo a la formación de conductores en el transporte por carretera, y con la misma salvedad: sin monitorización, el efecto se diluye.

4. Mantenimiento y estado de la máquina

Filtros de aire y de combustible obstruidos, cuchillas y dientes desgastados, tensión de cadena incorrecta en la excavadora de orugas o presión de neumáticos incorrecta en la cargadora de ruedas – todo eso aumenta la demanda de combustible por metro cúbico movido, típicamente hasta un 10 %, antes de que llame la atención como avería. En la obra, con polvo y carga continua, los filtros y las piezas de desgaste envejecen mucho más rápido que en carretera – los intervalos de mantenimiento deben ajustarse en consecuencia.

5. Medir el consumo y comparar máquinas

Sin cifras, cualquier medida queda en una mera sensación. La mayoría de las máquinas más recientes proporcionan el consumo y la proporción de ralentí de serie a través de la telemática del fabricante; en las más antiguas ayuda el cálculo sencillo de litros por hora de servicio a partir de los datos de repostaje y el cuentahoras. Solo la comparación – entre máquinas, operadores y periodos – muestra dónde están los valores atípicos y si una medida funciona.

6. Optimización del combustible mediante sistema retrofit

Como complemento a los procesos y el mantenimiento, la optimización técnica del combustible actúa directamente sobre la combustión. El sistema Fuel Eco Tech (FET) se integra en la línea de combustible – después del filtro, antes de la inyección, sin intervenir en la gestión electrónica del motor – y actúa así en cada hora de servicio, con independencia del operador y del ajetreo de la obra. Precisamente en máquinas con muchas horas de servicio anuales y alta carga continua, eso se acumula.

Como valor de la práctica existe una prueba de campo documentada en un Unimog – un vehículo que, como muchas máquinas de construcción, se evalúa por horas de servicio: en servicio invernal se midió alrededor de un 10,9 % menos de consumo por hora de servicio frente al periodo de referencia. En la prueba de laboratorio estandarizada (diésel), los valores se situaron de media en hasta el 6 % (WLTC) y hasta el 15 % a carga constante. Informes de prueba en Noticias y prueba de laboratorio.

Para situarlo: los datos sobre ralentí, planificación, formación y mantenimiento son valores de experiencia habituales del sector, procedentes de análisis telemáticos y de la consultoría de procesos constructivos; los valores reales dependen mucho de la obra y del parque de máquinas. Los valores del FET proceden de pruebas publicadas.

Conclusión: primero el ralentí, después la técnica

Quien solo aborde una cosa debería empezar por el ralentí – en la mayoría de las obras es la palanca más grande y más barata. Después merece la pena la combinación de formación de operadores, mantenimiento adaptado y un componente técnico independiente del operador como la optimización del combustible. Se mide en litros por hora de servicio – todo lo demás es pura intuición.

Calcúlalo para tu parque de máquinas: La calculadora de amortización también calcula por horas de servicio (l/h) – ideal para excavadoras, cargadoras y grúas. O plantea tus preguntas directamente a través del formulario de consulta.